A
veces nos paramos a pensar en cómo sería nuestra vida si hubiésemos tomado las
decisiones opuestas a las que escogimos. ¿Habría sido más fácil el camino? ¿Más
divertido? Por suerte, si fuimos inteligentes, el presente nos estará
compensando por nuestras elecciones, de una forma u otra.
Lo
triste es que la mayoría de nosotros aún teniendo el cielo ante a nuestros ojos
seguimos mirando hacia atrás, con pena, con nostalgia o con intriga por el
qué-habría-pasado. Nos sentimos casi atrapados en una parte de nuestra vida a
la que no dejamos ir. No es justo para nadie vivir en un recuerdo, no es
lo que llamaríamos "correcto". Aunque ¿quién va a juzgar lo correcto? ¿y quién puede hablar de
justicia?
Putos
recuerdos, piensas que se han borrado para siempre y te demuestran que siguen intactos.
Las cicatrices no las borra el tiempo. Gasta más tinta en cartas de amor y más
mecheros en prenderles fuego, y guarda las lágrimas para los llantos de
alegría. Grita, vive, vuelve a enamorarte. No dejes que te quiten tu sonrisa.
El mundo esta listo para que lo disfrutes, sólo cierra los ojos y acepta el
reto.
Cuenta
los buenos momentos con los dedos de las manos, pierde la cuenta y sigue disfrutando
como si cada día fuese el último. Quiere, ama y perdona como si no hubiese otro
momento. Y si lo hay, no te dejes acobardar por el qué-dirán o el
y-si-sale-mal?. Eres dueño de tu vida. Tú decides si luchas o pierdes. Pero no
olvides una cosa: La vida no se basa en los últimos momentos. Es un cúmulo de
circunstancias, hechos, palabras y detalles lo que la convierte en algo
grandioso. Procura demostrar algo con cada cosa que hagas para no arrepentirte nunca de no haberlo dicho con palabras. Es tu oportunidad de brillar, es tu
oportunidad de hacer algo grande. No la desperdicies.
Carlota.